
Cuento escrito por: Gloria Martinez Llombart
-Juan era un niño muy alegre todo el día estaba jugando y animando a sus compañeros pero todos, todos los días tenía su momento de tristeza. Sus amigos no lo entendían, lavarse los dientes era muy divertido y saludable, pero Juan se ponía muy nervioso cuando tenía que hacerlo. No le gustaba la sensación que provocaba en sus dientes los pelitos del cepillo-como decía Juan-.
Su madre estaba muy preocupada porque no sabía qué hacer.
Una tarde la mama de Juan, después de la merienda, le propuso ir al supermercado a comprar la comida para celebrar la fiesta de bienvenida de un vecino nuevo. Juan aunque estaba jugando en su habitación, acepto acompañar y así poder ayudar a su madre con la compra. Una vez en el supermercado sacaron la lista de la compra y empezaron por la carnicería, después la frutería, panadería…como había mucho que comprar la mama de Juan le pidió que fuera a coger papel higiénico y la crema que utiliza su hermanita Laura. Juan busco por todos los pasillos del supermercado lo que su mama le había dicho. Pero cuál fue su sorpresa que cuando paso por uno de los pasillos escucho que alguien le llamaba:
-¡Chis, chis!- Juan se giro y busco a la persona que lo llamaba, pero nada de nada no había nadie.
- ¡Chis, chis!- Volvió a escuchar.
- Pero, ¿Quién me llama?- Se pregunto Juan.
- ¡Eh! ¡Soy yo! ¡Estoy aquí!
¡Juan se quedo con la boca abierta! ¡No pude ser! Pero ¿me está hablando un cepillo de dientes?
-¡Hola! ¡Soy yo!
-¡Hola! – contesto Juan tímidamente.
- ¿Cómo te llamas?
- ¿Yo? Ju…Juan- contesto nervioso.
- ¡Hola Juan! Yo me llamo Cepident.
-¿Pero…? por qué me hablas si eres un cepillo de dientes?
- Si, pero soy mágico.
- ¿Mágico? ¿Por qué?
- Si me llevas contigo lo descubrirás.
- Pero es que a mí no me gustan mucho los cepillos de dientes, y menos utilizarlos.
-¡Pero qué dices!, si somos muy cariñosos y además cuidamos de nuestros amigos los dientes.
- Si…pero me dais miedo.
- ¡Bueno! Si me llevas contigo te demostrare como puedo ayudarte y veras como nos convertimos en grandes amigos.
Juan cogió a Cepident, cuando vio a su madre esta se puso muy contenta al ver que su hijo por fin se decidía a comprarse un cepillo de dientes.
Al llegar a casa lo primero que hizo Juan fue estrenar a su nuevo amigo.
Cepident le dijo que confiera en él y al empezar a cepillarse los dientes comprobó la agradable sensación que su amigo le causaba, Juan empezó a reírse mientras se cepillaba y Cepident seguía y seguía jugueteando con los dientes de su amigo Juan.
Al día siguiente al ir al colegio uno de sus nuevos compañeros le confesó que no le gustaba nada, nada lavarse los dientes y el con una gran sonrisa le pregunto:
– ¿Me acompañas al supermercado?
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- Ámbito: Formación personal y social
- Núcleo: Autonomía
- Aprendizaje Esperado: Manifestar progresiva independencia y responzabilidad en relación al cuidado de su cuerpo, de sí mismo y de sus pertenencias, de los demás y del medio ambiente
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